FÁBULA INANIMADA 04

¿La preocupación de mamá era artificio o realmente le rondaba alguna angustia seria por la cabeza? Siempre había sido así, melodrama de provincias. Recordaba que siendo muy pequeña se despertó por la noche oyéndola llorar mientras la voz de su padre 
le decía una y otra vez porqué no lo reconocía de una vez. Esas palabras, esos sollozos la acompañaban todos los días, y tardaban en desaparecer cuando adentraba su memoria en ellos.

Mientras en la calle seguía todo igual. El devenir de tiempo, inamovible en nuestra más pronta percepción e inmiscuyendose en el frágil envoltorio que nos atribuye la característica más reconocible, la que despierta en el prójimo la memoria y atribuye nuestros triunfos y fracasos; aquella que nos marca todos los cánones de comportamiento primarios de conviencia. A ella le fascinaba todos los rituales a los que le había sometido su madre desde pequeña delante del espejo. Radiante. Cada mañana repetía la misma palabra. El problema surgió cuando empezó a mirarse en el espejo ella sola. Su madre en cambio, ispeccionaba hasta el último milímetro de su aspecto. Muestra una imagen impecable de ti, y después muestrale la verdad a quien lo merezca. Otra frase sentenciadora, de las que su progenitora usaba como un kleenex en pleno costipado.
20/12/2006 10:07 Autor: shylock. #.

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Autor: Leon

Perdona mi atrevimiento, pero al leer tu historia me entraron ganas de continuarla.

Al hacerlo dudé en alguna cosa, por ejemplo, en si la protagonista de tu historia vivía con su madre o sola. Al final me decanté por la 1ª opción, teniendo en cuenta que eso sería por desgracia lo más corriente en la vida real.También me vi en la necesidad de poner nombre a la prota porque distancié un poco al narrador, y veo muy probable que el nombre no sea de tu agrado porque ese tipo de elección suele ser bastante personal. Por supuesto esta es tu casa e igual que puedes borrar toda mi historia sin más también puedes cambiar detalles como los nombres.

Nada más, pongo aquí la continuación o disgresión que he escrito para tu narración.

"Otro día lluvioso y oscuro de diciembre. A media tarde ya había oscurecido y ese era otro motivo para la indolencia. Desde la ventana veía reflejarse los faros de los coches en el pavimento mojado, movedizos senderos de luz fantasmagórica. Apuró su cigarrillo antes de aplastarlo en un cenicero. Solo le quedaban cuatro cigarrillos pero aun así seguía posponiendo el ir a comprar más por evitar salir a la calle. Miraba desde la ventana a la gente que caminaba bajo la lluvia y le parecían gigantes vistos a gran distancia.

Sonó el timbre del portero automático y supo que era su madre. Con desgana fue a abrirle sin ni siquiera preguntar quien era. Gemma sentía que la presencia de su madre la privaba de intimidad, de individualidad, que delante de ella no podía ser espontánea, por lo que ya se preparaba para ponerse a la defensiva.

Abrió la puerta y se encontró que su madre no venía sola, la acompañaba la prima Claudia.

-Hola hija, mira a quien te traigo, me he encontrado con tu prima.
-Hola Claudia, hola mamá.
-Hola prima- le dijo Claudia jovial dándole un abrazo.

Se relajó un poco, notó a su madre en una actitud menos inquisitiva por la presencia de Claudia, la expansiva prima Claudia. De pequeñas Gemma era la niña jovial mientras que Claudia, algo menor, era una niña gafotas a la que solían considerar un bicho raro, distraída y con su propio mundo. Sin embargo al hacerse mayores las cosas cambiaron, Gemma se hizo melancólica y algo huraña mientras que Claudia parecía que no pudiera parar quieta, siempre haciendo cosas y, aun manteniendo su excentricidad, resultó ser una persona extrovertida y que disfrutaba conociendo gente, aunque no en mucha profundidad, tenía muchísimos amiguetes y más bien ninguna amistad íntima. Claudia era muy abierta pero solo hasta ciertos límites, tras los cuales vivía autosuficiente y contento su yo más íntimo.

Se sentaron a esperar que se hiciera el café, Gemma le contó a su prima las escasas novedades que había últimamente en su vida y Claudia contó a la madre y a la hija sus últimos viajes, aventuras y encuentros.

Al oír los últimos borboteos de la cafetera, Gemma fue a por el café y cogió sus cigarrillos, observando si su madre hacía algún gesto de reproche a pesar de la presencia de una tercera. Claudia sacó un paquete de puritos.

-¿Fumas eso?- preguntó la madre de Gemma sorprendida.
-Si, últimamente estoy con estos cigarritos. Saben muy ricos.

Gemma apenas consideraba fumadora a su prima. Claudia fumaba muy poco y Gemma pensaba que lo hacía más que nada como forma de socializar cuando estaba con fumadores. Claudia era descomprometida hasta con el tabaco y también en este asunto se notaba su espíritu excéntrico, su alergia a hacer las cosas igual que las demás. No compraba las marcas de tabaco que la mayoría de la gente fuma si no marcas poco frecuentes e incluso, cuando viajaba al extranjero, aprovechaba para traer consigo cigarrillos de marcas que no se venden en España. Salvo cuando fumaba lo de los demás, Claudia no fumaba tabacos muy comunes. A Gemma casi le escandalizaba que su prima tuviera esa relación tan lúdica y laxa con el tabaco. Para Gemma fumar era como una manera de estar en el mundo, una ritualización que impregnaba toda su vida, casi como una relación íntima.

Gemma encendió un cigarrillo y Claudia se encendió un purito ante la mirada divertida de la madre de Gemma.

-Huele rico- dijo la madre de Gemma.
-¿Quieres probar uno?- le dijo Claudia acercándole la cajetilla con sonrisa cómplice.
-No se…
-Si no te gusta lo dejas –la animó Claudia.

La madre de Gemma aceptó el ofrecimiento con una sonrisa pícara, cogió un purito ante la mirada atónita de Gemma.

-Mamá ¿Vas a fumar eso?
-Solo voy a probarlo hija, nunca fumé uno de esos.
-Rita- dijo Claudia- ¿Te doy fuego?
-Gracias- contestó la madre de Gemma.

La madre de Gemma dejó que Claudia le diera fuego y enseguida tosió.

-¡Uf! Es muy fuerte- se disculpó.
-No tragues el humo tía que no es un pitillo- le explicó Claudia. Al fumar la madre de Gemma había repetido con precisión la manera en que solía fumar, como si nunca hubiera lo hubiera dejado- Con los puritos no se traga el humo, solo se saborea. La nicotina entra por la boca.
-No sabía- dijo la madre de Gemma dando otra calada y saboreando el humo con cuidado- Sabe bien- concluyó.

Siguieron charlando y fumando. Gemma acabó su cigarrillo mientras que a los puritos de su madre y su prima aun les quedaba un buen trecho por consumir. Al verlas fumar sin hacerlo ella, a Gemma le dieron ganas de probarlo y pidió a Claudia que le pasara el purito. Probó el humo y le pareció que tenía un sabor fuerte pero complejo. Devolvió el purito a su prima y pronto encendió otro cigarrillo incapaz de contemplar pasivamente como su madre y su prima fumaban.

Acabaron la charla y se despidieron de Claudia.

-Te dejo la cajetilla de puritos, que casi te has quedado sin tabaco- le dijo Claudia a su prima.

Gemma dudó si rechazar el obsequio.

-Ya iba a bajar a comprar más, pero gracias.


Sin embargo el deseo de permanecer en el hogar protector fue finalmente más fuerte y Gemma no bajó a comprar más cigarrillos. Pronto fumó los dos que le quedaban y recurrió a los cigarritos de su prima hasta que a la mañana siguiente, tras desayunar, fumar otro purito, ducharse y vestirse, salió a la calle con un paraguas impreso con el logotipo de una cadena de tiendas de ropa y compró dos paquetes de su marca habitual.

Un par de días después su madre la convenció para que fueran juntas a un par de tiendas para decidir si comprar unas nuevas cortinas. Tras un par de horas de tiendas pararon en una cafetería para tomar un café caliente. Encendió un cigarrillo e inhaló una gran bocanada de humo reconfortante, expulsándolo lentamente en un apretado chorro de humo. Su madre la miraba con más atención de la debida.

- Hija ¿Puedo cogerte un cigarrillo?
- Claro – contestó sorprendida acercándole la cajetilla. Su madre extrajo un cigarrillo y se lo encendió- ¿El purito de Claudia ha conseguido que vuelvas a fumar?
- No, claro que no- contestó la madre tras echar el humo con cuidado – no pienso volver a fumar pero ahora me apeteció uno.

Gemma dejó asomar brevemente un esbozo de sonrisa incrédula pero se abstuvo de decir nada".

Fecha: 08/06/2007 14:03.


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